jueves, 3 de marzo de 2011

Crisis en la música clásica mexicana

Hoy en día, la crisis en México es uno de los temas más hablados por sus habitantes. Crisis aquí, crisis allá… Todo el país se queja por la economía. Pero ¿es la economía la única área que necesita atención? Por supuesto que no. Es imposible olvidarse de la educación, la falta de valores, el libertinaje de los jóvenes del presente, etc. Sin embargo, hay un sector que se va pudriendo poco a poco, sin que la sociedad realmente se de cuenta: la música clásica en México.

¿Que si está en crisis? Lo está y por muchas razones. En primer lugar, se ha registrado que del incalculable número de músicos en el país, poco más de 21 mil tienen terminada la licenciatura, sin mencionar que de este número, sólo el 50% recibe un salario fijo. De entre estos profesionistas, no se sabe cuántos se dedican a la docencia que sean verdaderamente capaces de transmitir conocimientos de calidad. En fin, ese es otro tema.

Para continuar con mi planteamiento inicial, mencionaré otro de los factores que están empujando a la música clásica del país hacia un precipicio: la escasez de becas. A escuelas de música gubernamentales se les otorgan entre 3 y 8 becas anuales, en promedio, para estudios en el extranjero, limitando así excesivamente a los jóvenes y las opciones que puedan llegar a considerar, sin mencionar que en México, el “compadrazgo” es ya un método explotado por todos aquéllos que pueden, robando, muchas veces, las oportunidades a quienes las merecen. Dato curioso: al Estado le sale más barato el mantener a un estudiante becado que a un reo. Para este último, gasta 125 pesos por día, mientras que para el primero, no invierte más de 23. A pesar de que hay programas e instituciones dedicadas a facilitar becas a los jóvenes, parece no ser suficiente. De esta misma cuestión económica, se deriva otro elemento de importancia que, en mi opinión, es uno de los de mayor fuerza: diferencias familiares. ¿Cuántas veces no se han escuchado frases como “¿y de qué vas a trabajar? ¿de caridades?” o “si te dedicas a la música, vas a ser un muerto de hambre”? O también se presenta el caso de el niño que estudia música porque sus padres lo obligan. En el Conservatorio de Música del Estado de Puebla, se registra que por cada generación de 70 alumnos -aproximadamente- que ingresa a la institución a nivel Propedéutico (introductorio), logran llegar hasta nivel Técnico entre 10 y 25 alumnos, en promedio. ¿Cantidad de alumnos que termina el nivel Técnico e ingresa a la Licenciatura? No más de 3. Diversos motivos obligan a los jóvenes a desertar, pero los más comunes son la rebeldía hacia la obligación impuesta o el abandono forzado.

Otra de las situaciones de gran impacto es la del deterioro que está viviendo la industria disquera por el famoso MP3, ya que éste se vende “como pan caliente”. En uno de los centros comerciales más concurridos y “caros” de Puebla, tuve la desgracia de encontrar más de un CD de música clásica a 8 pesos. Esto no es triste… es dramático. Referente a los CD’s, hay un golpe aún más fuerte: “siete de cada diez CD’s vendidos en México son piratas”. La piratería mexicana está desmoronando no sólo a la música, si no a distintas áreas artísticas y científicas. Es importante mencionar que, para el dato que he establecido, me estoy refiriendo a CD’s de cualquier estilo musical, es decir, de los más solicitados, como son el pop, reggaeton, banda, tropical, electrónica, rock, etc.

De aquí se deriva otro punto a considerar: ¿qué tanto se interesa la sociedad mexicana en la música clásica?

En diciembre del pasado 2010, BBC Mundo, México (Corporación Británica de Radiodifusión), aplicó la “Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales” a 32.000 personas mayores de 13 años en todo el país, haciendo de ésta la más extensa que se haya aplicado en México, según Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes). Los resultados fueron vergonzosos:

- El 90% de los encuestados reconoció que ve cotidianamente programas de televisión.

- Servirá, afirma la presidenta del Consejo, Consuelo Sáizar, para evaluar y orientar las políticas públicas en materia cultural. "Para que sepamos en qué invertir el dinero de los mexicanos", dijo a medios locales.

- Más de 41 millones de mexicanos tienen poco o ningún interés en la cultura.

- La tercera parte de los encuestados afirmó haber asistido a un concierto musical en vivo en el último año, pero sólo el 2% fue a un evento de ópera.

- La mayoría -48% de quienes fueron a eventos musicales- prefirió el género de banda o el llamado "grupero", donde con frecuencia se interpretan los llamados narcocorridos.

Triste, pero cierto. En realidad, el tema referente a la cultura mexicana es un trabajo de todos, no exclusivamente del gobierno o de unas cuantas minorías. No. Como ciudadanos, somos todos parte del mismo país y tenemos que buscar la manera de que áreas tan delicadas como las artes tengan siempre un apoyo y un impulso. Si no, ¿qué será de la cultura mexicana sin la música?

Fuentes

- García, A., & Ceballos , M. A. . (2002). Laboran orquestas en condiciones precarias. El Universal, Obtenido de http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=20164&tabla=cultura

- García Aguilar, J. C. (2008, agosto 16). La crónica de hoy. Obtenido de http://www.cronica.com.mx/especial.php?id_nota=379094&id_tema=1

- La tribu el pulgar. (2006, enero 18). Obtenido de http://latribudelpulgar.wordpress.com/2010/01/18/no-hay-crisis-en-la-musica-solo-cambio-de-paradigmas/

- Impacto de la piratería en la cultura musical de México . (2007). Amprofon, doi: http://www.amprofon.com.mx/guias/cultura.pdf

- Cristal Gómez, P. . (2010, diciembre 6). Más barato becar a los jóvenes que mantener reos . Vivir México, doi: http://vivirmexico.com/2010/12/mas-barato-becar-a-los-jovenes-que-mantener-reos

miércoles, 2 de marzo de 2011

Ejemplo de pensamiento lateral

“Lo único seguro en esta vida es la muerte. “

En esta frase, lo primero que veo es una generalización. Es imposible afirmar que absolutamente nada, exceptuando la muerte, es seguro. Debemos estar conscientes de que el ser humano es un ser de extremas complejidades que realiza acciones de la misma naturaleza (igualmente complejas), que muchas veces pueden concluir en situaciones irremediables, es decir, que representan un único desenlace. Es ahí cuando algo es completamente seguro… y no se trata de la muerte, ¿cierto?

Por ejemplo, si una persona no paga una tarjeta de crédito, es seguro que se le cobrarán intereses y terminará con una deuda mayor; si escuchas música a un nivel muy alto durante muchos años, es seguro que tu oído envejecerá o se dañará más rápido; si te conviertes en un alcohólico desde joven, es seguro que con los años te volverás un cirrótico… De esta forma puedo mencionar muchos ejemplos más, pero no es necesario si mi punto se ha comprendido ya.

viernes, 25 de febrero de 2011

"¡Ay, esta juventud!"

Es posible llegar a pensar que la juventud de hoy está viviendo una etapa de libertinaje y malos valores… pruebas sobran. Sin embargo, es incorrecto generalizar, porque no todos los seres humanos que integran la juventud son de la misma forma o comparten una misma personalidad. Esto también es aplicable para los padres, porque no todos los padres utilizan los mismo métodos para educar a sus hijos; para esto no se necesita otra cosa más que observar y conocer a las personas que nos rodean.

De cualquier forma, esa idea negativa hacia los jóvenes sigue ahí. Pero ¿en realidad son tan malos? ¿Saben hacer otra cosa aparte de “dar problemas y romper las reglas”?

La juventud de hoy es diferente:

- Mentalidad abierta

- Dominio tecnológico

- Emprendedores

- Más opciones en estilo de vida

- Juventud más informada

- Participación social

lunes, 21 de febrero de 2011

Un poco de mi experiencia..

En realidad no podría recordar el número exacto de conciertos y recitales ya que, por requisito o gusto, iniciaron junto conmigo en mis estudios musicales… pero lo que sí sé, es que en cada uno aprendí algo, puse a prueba alguna habilidad diferente, y me la pasé muy bien.

Narraré, de la forma más breve posible, una anécdota que recuerdo muy a menudo. Tenía aproximadamente dos ensayos de haberme integrado a la Orquesta Juvenil del Estado de Puebla, cuando surgió nuestro primer concierto; yo ocupaba el lugar de primera flauta. Debido al poco tiempo de ensayo y a la complejidad de las obras, dependía un poco, confieso, de las habilidades de mis otros dos compañeros en el mismo puesto.

Había un ambiente agradable, ya que todos estábamos emocionados por estrenar las piezas recién puestas; yo, por supuesto, estaba un poco nerviosa, pero contaba con la presencia de mis dos compañeros y amigos. Llegamos al lugar, en donde ya se encontraba el escenario listo, con las casi 100 sillas listas para nuestro uso, sin olvidar al sinnúmero de personas ya presentes. Nos instalamos y comenzamos a calentar. Para mi sorpresa, uno de mis compañeros flautistas no se había presentado y el otro aún no aparecía, pero confiaba en que este último llegara retrasado. Comencé a ordenar mis partituras para el concierto… no estaban completas: había un danzón, el Danzón número 2 de Arturo Márquez; era hermoso. En él, había una parte que pertenecía sólo a la flauta, y era exactamente esa parte la que no tenía, porque la presté al flautista que no había llegado. Con mayor razón, estaba ansiosa por el retraso de Miguel, mi otro amigo. Faltando diez minutos para empezar, y yo al borde de la desesperación pero intentando no demostrarlo, entra Miguel. Noté algo raro… estaba terriblemente borracho; dejó sus cosas y se fue. A los pocos minutos se acercó uno de sus amigos para recoger sus pertenencias, diciéndome que ya no regresaría ninguno de los dos.

No puedo olvidar el silencio de la Orquesta compases antes de mi entrada al solo, ni al director con la batuta indicando mi entrada. De alguna manera, sin partitura y con los nervios casi dominándome, logré sacar el solo, y mejor de lo que esperaba. La melodía iba corriendo en mi cabeza, y sin conocer las notas exactas, intenté aplicar lo mejor que pude mis conocimientos en armonía y de improvisación. Cabe mencionar, como dato curioso, que casi en todo el concierto tuve que utilizar mi lectura a primera vista, en la cual no me considero tan mala.

Al parecer, tanto el director como el público, mis propios compañeros y yo misma, quedamos satisfechos, aunque, claro, al ser tantos, varios ni siquiera se percataron de lo que había pasado. Ésta es una de las tantas experiencias que he vivido durante recitales como acompañante, solista, integrante de ensamble, etc.

viernes, 18 de febrero de 2011

Perfil

“Vivo por ella sin saber

Si la encontré o me ha encontrado

Ya no recuerdo cómo fue

Pero al final me ha conquistado

Vivo por ella que me da

Toda mi fuerza de verdad

Vivo por ella y no me pesa

Vivo por ella yo también

No te me pongas tan celoso

Ella entre todas es la más

Dulce y caliente como un beso

Ella a mi lado siempre está

Para apagar mi soledad

Más que por mí por ella

Yo vivo también

Es la musa que te invita

A tocarla suavecita

En mi piano a veces triste

La muerte no existe

Si ella está aquí

Vivo por ella que me da

Todo el afecto que le sale

A veces pega de verdad

Pero es un puño que no duele

Vivo por ella que me da

Fuerza, valor y realidad

Para sentirme un poco vivo

Cómo duele cuando falta

Como brilla fuerte y alta

Vivo por ella en propia piel

Si ella canta en mi garganta

Mis penas más negras espanto

Vivo por ella y nadie más

Puede vivir dentro de mí

Ella me da la vida, la vida

Si está junto a mí

Si está junto a mí

Desde un palco o contra un muro

Vivo por ella al límite

En el trance más oscuro

Vivo por ella íntegra

Cada día una conquista

La protagonista es ella también

Vivo por ella porque va

Dándome siempre la salida

Porque la música es así

Fiel y sincera de por vida

Vivo por ella que me da

Noches de amor y libertad

Si hubiese otra vida, la vivo

Por ella también

Ella se llama música

Yo vivo también

Vivo por ella créeme

Por ella también “

Ésa soy yo, intentando dedicar una parte importante de mí a este arte y esta forma de vida tan hermosa como es la música. Sin ella, yo estaría vacía.

¡Ah, por cierto! También soy estudiante de derecho porque, aunque la música, junto con otras cosas, llenan gran parte de mí, las leyes también me apasionan.